Cuándo-es-hora-de-decir-adiós-El-difícil-arte-de-egresar-a-alguien-por-razones-justificadas.

¿Cuándo es hora de decir adiós? El difícil arte de egresar a alguien por razones justificadas.

Imagina esta situación: tienes a un miembro del equipo con un gran currículum y años de experiencia. Durante meses, intentas ofrecerle feedback, le das oportunidades de mejora, pero el desempeño sigue siendo mediocre y afecta al resto del equipo. Se acumulan los errores, la moral decae, y empiezas a preguntarte si mantener a esta persona es lo correcto.

Desvincular a alguien nunca es fácil. Sin embargo, postergar una decisión puede tener un impacto devastador en el equipo, la cultura organizacional y los resultados. Así que surge una pregunta incómoda pero necesaria: ¿Cuándo desvincular a alguien se convierte en un acto de responsabilidad?

Veamos las razones justificadas y cómo manejarlas con profesionalismo y empatía.

1. Desempeño Consistentemente Deficiente

No se trata de un error ocasional. Estamos hablando de alguien que, a pesar de feedback claro, entrenamiento y tiempo para mejorar, sigue sin cumplir con los objetivos mínimos.

Ejemplo: Un líder de proyecto que no logra cumplir plazos, comete errores de comunicación graves y deja tareas a medias, a pesar de múltiples advertencias y apoyo adicional.

Recomendación:

  • Documenta todo el proceso de evaluación y las oportunidades dadas para mejorar.
  • Haz preguntas de reflexión: ¿He dado suficiente claridad en mis expectativas? ¿He proporcionado las herramientas necesarias para que esta persona tenga éxito?

2. Falta de Adaptación a la Cultura o Valores de la Empresa

Cuando alguien contradice los valores fundamentales de tu empresa, la cohesión se resquebraja. La cultura organizacional es el pegamento que mantiene unidos a los equipos.

Ejemplo: Un miembro que constantemente crea conflictos, difunde rumores o falta al respeto, dañando la confianza dentro del equipo.

Recomendación:

  • Realiza conversaciones abiertas sobre los valores y el comportamiento esperado.
  • Pregunta: ¿Esta persona aporta a la cultura que queremos construir o la está minando?

3. Insubordinación o Actitudes Negativas Repetidas

Cuando una persona desafía las instrucciones legítimas de sus superiores o muestra una actitud negativa constante, puede socavar la autoridad y desmotivar al equipo.

Ejemplo: Un colaborador que desestima tareas asignadas, ignora políticas de la empresa o muestra resistencia pasiva a colaborar.

Recomendación:

  • Ten una conversación directa y específica sobre el comportamiento y sus consecuencias.
  • Pregunta: ¿Este patrón de comportamiento está afectando la dinámica del equipo?

4. Conductas Éticamente Cuestionables

Las violaciones a la ética, como el acoso, robo o deshonestidad, son una causa justificada y urgente para el despido. No abordarlas puede dañar gravemente la reputación y la integridad de la empresa.

Ejemplo: Un gerente que manipula cifras de ventas, discrimina o acosa a ciertos miembros del equipo.

Recomendación:

  • Investiga cuidadosamente antes de tomar decisiones.
  • Pregunta: ¿Qué mensaje enviamos si no actuamos frente a esta conducta?

5. Impacto Negativo en el Equipo o Clientes

A veces, el problema no es obvio en el desempeño individual, sino en el efecto que esa persona tiene en otros. La rotación constante de clientes o la desmotivación del equipo pueden ser señales de alerta.

Ejemplo: Un colaborador que, sin fallar en sus tareas, genera conflictos frecuentes con clientes y compañeros.

Recomendación:

  • Mide el impacto del individuo en las dinámicas y resultados del equipo.
  • Pregunta: ¿El equipo funcionaría mejor sin esta persona?

Cómo Tomar la Decisión con Integridad

  1. Comunica con Claridad: Antes de llegar a egresar a un trabajador, asegúrate de que entienda exactamente qué se espera de él y en qué ha fallado.
  2. Escucha su Perspectiva: Permite que se explique. A veces, hay factores personales o de salud que podrían estar afectando su rendimiento.
  3. Consulta con RRHH o Asesores Legales: Garantiza que el proceso sea justo y legalmente sólido para evitar conflictos futuros.
  4. Prepara un Plan de Transición: Asegúrate de que el equipo sepa cómo manejar las responsabilidades después del egreso.

Preguntas para Reflexionar

  • ¿Estamos tomando esta decisión por razones objetivas o por frustración momentánea?
  • ¿Qué impacto tendrá este egreso en el resto del equipo?
  • ¿Estamos actuando de manera consistente con nuestros valores y políticas?

Desvincular a alguien no es un fracaso de liderazgo, sino una decisión difícil que, cuando se toma con responsabilidad y empatía, puede fortalecer a tu equipo. Recuerda: no es solo despedir a alguien, es proteger la integridad y el bienestar de todos los demás.

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